La utilización de la tecnología en el aula de clase siempre ha
existido, sin embargo, la celeridad con la que hoy en día penetran las Nuevas
Tecnologías es impresionante. Esto es válido sólo en aquellas naciones donde el
común de la población tiene acceso a ésta. Por otro lado los inconvenientes
planteados hace aproximadamente 15 años, tales como la pasividad o el abuso de
las mismas (Gutiérrez, 1997), permanecen hasta el día de hoy.
Por otra parte es pertinente aclarar el concepto de las
"Nuevas Tecnologías". Si bien es cierto que con el cambio del tubo de
vacío por el transistor, la posibilidad de ser bidireccional y el dejar de ser
mero medio de almacenamiento[1]
se comenzó la gran carrera hacia lo que hoy en día tenemos a la mano; entonces
habría que redefinir la noción de “Nuevo”. Aquí podemos insertar entonces, la tecnología táctil, los
sistemas móviles con sistemas operativos, la realidad aumentada, entre otras.
La aplicación de la tecnología a la educación y a la didáctica
tiene que tomar en cuenta las necesidades de los alumnos, sus condiciones
tecnológicas, así como la de los maestros. No se puede utilizar cualquier tipo
de tecnología en una población cuya tecnofilia o cuyo analfabetismo tecnológico
son altos. Es importantísimo que el profesor-usuario sea capaz de evaluar la
calidad y la oportunidad del material que pretende utilizar en función del
momento en que se aborda el contenido a que se refiere el recurso concreto.
[1] Perez, Perez, R. (1998): "Nuevas tecnologías y nuevos
modelos de enseñanza", en Sevillano, María Luisa. Nuevas Tecnologías,
Medios De Comunicación y Educación: Formación Inicial Y Permanente Del
Profesorado. [Madrid]: Editorial CCS, 1998.
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