México tiene una gran cantidad de capital
humano que está dispuesto a generar conocimiento. Lamentablemente no se cuenta
con el apoyo necesario para que todo ese saber prospere. Si bien existen
programas como el PROMEP o bien grupos de investigadores como el SNI apoyados
por el CONACYT. Se sigue requiriendo de un mayor respaldo por parte del
gobierno federal y estatal para con las instituciones de educación autónoma.
En la sociedad del conocimiento, la
educación se concibe como un proceso integral sin limitaciones temporales de
edad, de nivel o de establecimiento escolar. El acceso a la formación y a la
creación se desarrolla a lo largo de la vida, puesto que la sociedad de la
información ofrece nuevos horizontes a la educación. Las instituciones de nivel superior no deberán
concebirse más en una perspectiva de educación terminal, ni restringir su
misión educativa al otorgamiento de títulos y grados. Ellas están llamadas a
desempeñar un papel estratégico para la actualización de los conocimientos de
los hombres y mujeres, sea con propósitos de actualización profesional y
técnica, o bien por el simple deseo de acceso a nuevos saberes. "La
educación superior deberá, así, incorporar el paradigma de la educación
permanente, que implica dotar a los estudiantes de una disciplina intelectual
bien cimentada para el autoaprendizaje en las diversas situaciones en que se
encuentre. "La educación permanente plantea a la educación superior una
nueva exigencia de mayor magnitud que la formación básica, pues para
desempeñarse con éxito en el tipo de sociedad en la cual se está
desenvolviendo, necesitará cambiar sus concepciones y paradigmas de trabajo en
materia de enseñanza y de aprendizaje. Al mismo tiempo, deberá buscar nuevos
socios y nuevas alianzas y trabajar de manera proactiva en un ambiente
reticulado y pluralista, lo cual requerirá de cambios estructurales y
funcionales profundos".[1]
Debemos evolucionar de considerar la
educación como una herramienta útil para aprender o acumular conocimientos y
pasar al siguiente nivel que implica crear conocimiento. Es solo aquella sociedad
rica en generadores de conocimiento la que logrará sobresalir. Este grupo
social ya no dependerá de agentes externos para subsanar sus necesidades de
conocimiento, sino que será capaz de crearlo por si misma. Es aquí donde radica
el poder del mismo.
Para que podamos hablar de una sociedad
del conocimiento no sólo se necesita de tecnología e infraestructura. Es
necesario aumentar los recursos destinados a la investigación; esto en resumen
lleva a una mayor creación de conocimiento por parte de los docentes
investigadores. Es necesario evitar lo que la UNESCO llama la “Macdonaldización”
[2]
del conocimiento. Un ejemplo de esto es que escuelas como el ITESM acaparen
gran parte del mercado en educación a distancia.[3]
Muchas universidades autónomas, universidades tecnológicas y otras instancias públicas
cuentan con personal capacitado así como infraestructura suficiente para llevar
a cabo dicha tarea sin necesidad de hacer merma en los bolsillos del común de
la gente.
El auge de las nuevas tecnologías de la
información y la comunicación ha creado nuevas condiciones para la aparición de
sociedades del conocimiento. La sociedad mundial de la información en gestación
sólo cobrará su verdadero sentido si se convierte en un medio al servicio de un
fin más elevado y deseable: la construcción a nivel mundial de sociedades del
conocimiento que sean fuentes de desarrollo para todos, y sobre todo para los
países menos adelantados. (UNESCO, 2008)
Es el capital humano el que hará posible
que las sociedades, a pesar de sus carencias, se integren a la era del
conocimiento. Son aquellos hombres y mujeres que sin importar las limitantes de
las instituciones de trabajo hacen que sus estudiantes sean capaces no solo de
adquirir conocimiento dentro del aula, sino fuera de ella, pero sobre todo, que
tengan la habilidad para producirlo. Una vez que sean capaces de generar el
conocimiento, el siguiente paso es capacitarlos para poder difundirlo a través
de redes de conocimiento. Es entonces el momento de fortalecer la divulgación
del mismo; son los procesos individuales, institucionales y sociales mediante los
cuales se procesa la información para transformarla en conocimiento. [4]
El conocimiento por sí solo no lleva a
ningún lado. Minakata (2009) nos habla de la gestión del mismo. Si bien esto ha
sido un proceso prácticamente exclusivo de las empresas, también se puede
trasladar al ámbito educativo. Se puede entonces hablar de un proceso en donde se
deben establecer métodos de gestión del conocimiento. Es necesario analizar,
estandarizar y agrupar lo que se tiene para poder ser efectivos. El proceso
inicia con la creación, descubrimiento y
captura del conocimiento. Una vez hecho esto se procede a su almacenamiento,
sistematización y organización. Al completar estos pasos se procede a su
apropiación, uso y mantenimiento. Finalmente
se hace una transferencia, distribución y generalización.
REFERENCIAS
http://repositorio.ufsc.br/xmlui/bitstream/handle/123456789/96765/ME%20NAVARRO%20LEAL.pdf?sequence=1
[1] Silvio, José: “La virtualización de la educación superior:
alcances, posibilidades y limitaciones”, en Educación Superior y Sociedad, Vol.
9, No. 1, Instituto Internacional de la UNESCO para la Educación Superior en
América Latina y el Caribe (IESALC), 1998, p. 46. Obtenido de: http://www.anuies.mx/servicios/d_estrategicos/documentos_estrategicos/21/1/2.html
el 25 de noviembre de 2012
[2] El concepto de Macdonaldización aparece en Towards knowledge societies Unesco world report. (2005). Paris: Unesco publ. p. 84 en idioma inglés «Macdonaldization». Obtenido de: http://unesdoc.unesco.org/images/0014/001418/141843e.pdf
el 25 de noviembre de 2012
[3] Ídem
[4] Marco Aurelio Navarro Leal en su texto Sociedad del Conocimiento y
Tareas de la Universidad en América Latina publicado por Perspectivas em Políticas
Públicas obtenido de: http://www.pppfapp.org/pdf/artigo3ppp5.pdf el 25 de
noviembre de 2012 habla sobre tres perspectivas respecto a la sociedad del
conocimiento: tecnológica, economicista y conceptual. Es esta última la que
puede dar pie a una verdadera sociedad del conocimiento en México.